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Qonejushiz [userpic]

MUP 07

December 6th, 2014 (03:05 pm)
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Mi último propósito... Mi último deseo



Cuando te extraño

가을
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MUP 07 - 2DA PARTE

December 6th, 2014 (03:05 pm)
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Qonejushiz [userpic]

MUP 06

December 6th, 2014 (02:52 pm)
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Mi último propósito... Mi último deseo



Cuando te extraño

가을
Otoño
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Qonejushiz [userpic]

MUP 06 - 2DA PARTE

December 6th, 2014 (02:50 pm)
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* * *


–Yo llego a tu casa… Sí. Nos vemos después.

Un día nada ajetreado, como cada sábado tranquilo y yendo a sus talleres desde las siete de la mañana. Placentero levantarse tan temprano, no cabe duda. Era medio día y Kyuhyun ya iba de regreso a su casa, tendría que esperar a que Donghae saliera de clases para luego ir a su encuentro con él, tal y como habían quedado el día anterior. El amigo había insistido en venir a la casa de Kyuhyun, más éste se lo negó alegando que deseaba ir a otro lugar que no fuera la universidad o su mismo hogar. Necesitaba deleitarse con nuevos escenarios.

Que no fuera este sendero o las mismas hojas rojas. Desde que se había mudado a estos lares, ese era el ambiente que lo recibió, presenció como poco a poco el apagado verde se tornaba amarillo, como los rayos de sol ya no calentaban tanto en el día, los cambios pausados que se daban. Tanto pedía un nuevo paisaje que ya se lo estaban dando, porque ahora las hojas caían como lluvia, removiéndose de las ramas para quedar suspendidas y luego tapizar el suelo… El clima más frío y el sol solamente como adorno, lo inesperado eran las lloviznas que comenzaban a atacar, veces nubes grises, veces no.

Debía salir abrigado con paraguas preparado por si la lluvia llegaba, un ejemplo era ese día, esas gotas de agua que bajaban siendo pocas, tenues y que cobraban fuerza. Si seguía así, tendría que declinar la idea de ir a casa de Donghae haciendo lo posible por convencerlo de mantener la conversación por teléfono, no era difícil. Para algo existían los celulares y por algo tanto su amigo como él tenían uno.

Resolviéndolo de esa forma, decidió… Sobre todo porque exactamente ese día a Kyuhyun se le olvidó la sombrilla y estaba aún lejos de llegar a su departamento.

Pasos apresurados…que sólo se detuvieron cuando a metros consiguió ver a alguien pero creyó que era su imaginación debido a que al momento de llegar y pasar de largo el gran árbol no había nadie. Un simple vistazo y siguió. Se detuvo por segunda vez, en está ocasión hubo razón y era que a unos metros el joven de cabellera negra que tanto ha estado persiguiendo se hallaba a metros adelante, el paraguas en la mano y sin ser utilizado.

–¡Yesung! –Llamó, el aludido viró el cuerpo con la sorpresa patente en sus facciones.

–Kyuhyun-ah… ¿Qué haces aquí? –Cortesía en todo su esplendor. Una barrera que el castaño estaba atravesando era que por lo menos Yesung ya no llegaba a ignorarlo y este era uno de esos casos. Los ojos tristes del mayor le indicaban que no se encontraba nada bien. Kyuhyun se detuvo con los brazos alzados queriendo taparse de las ahora tupidas gotas, el ceño fruncido por la preocupación que crecía dentro de sí y dirigiéndolo también al paraguas que atrajo la mirada del pelinegro hacia el objeto, lo abrió acercándose al menor para cubrirlo.

–Vivo cerca –explicó tomando el paraguas que le estaban ofreciendo, quedando consternado porque Yesung se lo dejaba sin resguardarse y permitiendo que la lluvia lo mojara–. No te mojes, hyung.

El fotógrafo se encogió de hombros, dio media vuelta y siguió con el camino, que en sí no tenía a donde ir, solamente salió de casa por no querer permanecer en ella, no concebía estar ahí solo. Jongjin probablemente aparecería dentro de un par de días y sin él la casa no tenía sentido. Caminaba siendo seguido por Kyuhyun.

Permanecían en silencio, momentos el menor se acercaba queriendo cubrir al pelinegro, quien se alejaba y no permitía que el castaño se le acercara, así estuvieron por un largo rato. Kyuhyun vio la hora percatándose que pasaban de las dos de la tarde y que a causa de la lluvia por el cielo nublado uno tenía la sensación de que fuera más tarde, igual el frío no ayudaba. Él lo sentía, la humedad en su cabello y ropa era cruel, las frívolas gotas irrumpían sobre Yesung que no se había detenido en ningún segundo.

–Yesung, hay que volver. Está lloviendo más fuerte y comienzo a congelarme.


–Ye.


–Ye-hyung.

No obtuvo respuesta… Eso mismo fue el indicante de que todo estaba mal, Kyuhyun lo presentía por lo que a grandes zancadas se acercó a su disque acompañante, tomándolo del brazo para jalarlo hacia sí. Yesung no forcejeó, ensimismado y sintiéndose vulnerable. El castaño se colocó enfrente del pelinegro no dando crédito a lo que veía.

–Hyung… –murmuró triste. Lo tomó de la mano, al sentir el tacto abrió grande los ojos completamente sorprendido ante lo pálido que estaba la piel de su hyung. Pálido, frío y llorando. De los ojos negros caían tranquilas lágrimas, muy diferentes a las gotas de lluvia que estaban más tempestivas–. Ye... No llores.

Un cálido abrazo. Kyuhyun abrazó al mayor no soportando tenerlo en ese estado.



* * *



La lluvía no se había detenido, al estar más cerca del departamento de Kyuhyun, éste decidió llevarse al pelinegro consigo, debían refugiarse de la lluvia y cambiarse las prendas mojadas para no enfermar, además que Yesung seguía en el mundo parelelo sin dejar de llorar y siendo arrastrado ya que por sí mismo no se movería de lugar. Llegando, directo a la recamara, el castaño buscó ropa que prestar para enseguida él encerrarse en el baño obteniendo privacidad y tambián dándola. En todo momento intentó alejar la imagen mental que se estaba recreando al imaginarse al mayor en su cuarto... Así. Esperó un largo tiempo calculando lo que uno podía tardar en quitarse y ponerse la ropa y decidiendo que ya había pasado los minutos decentes salió para luego querer meterse de nuevo. Yesung apenas y se había quitado los tenis y el pantalón, el pants gris que le dio seguía doblado a su lado junto a la playera; el joven estaba absorto en saber qué cosas con los dedos en el dobladillo del jersey, parecía tener un debate interno.

Privacidad o no, Kyuhyun no podía permitir más está situación por lo que se acercó decidido a ayudarlo, la voluntad contaba...pero se necesitaba nervios de acero y él comenzaba a vacilar, más la actitud del pelinegro le dijo que si él no lo hacía, Yesung menos lo haría. Nada de contacto visual, rápido y conciso, hasta el momento en que tenía la última prenda a medio torso. Hacía el intento, pero no surtía efecto. Sus manos temblaban y trató de ignorar el calor que crecía en su interior, Kyuhyun estaba maldiciéndose por tener un cuerpo tan débil y no se refiere a la debilidad de salud o fuerza física, sino al de sucumbir a algo tan simple como esto y no creyéndose estar afiebrado por el hecho de ayudar al mayor a quitarse la prenda. Asegura que el simple pensamiento de Yesung menos ropa conseguirían el mismo resultado…es más, simplemente imaginarse a Yesung con una calceta menos o con un guante menos o sencillamente quitándose una bufanda o gorra, presentía que se sonrojaría de forma insospechada.

Arrojó el odioso jersey negro, tomó la toalla y extendió para que el otro la tomara…el mayor lo hizo pero con parsimonia y siguiendo perdido en su cabeza empezó a secarse, una tranquilidad que mataba los nervios del castaño, quien prefirió entretenerse en secar los cabellos negros con otra toalla.

Las manos de Kyuhyun consiguieron tocar la piel de la frente de Yesung quedando sorprendido.

–¡Tienes fiebre! –Idiota. El calor que Yesung le daba era a causa de eso, Kyuhyun quería golpearse. Sin decir nada se levantó y corrió al baño por medicamento y también para traer una comprensa que ayudara a bajar la temperatura.

Minutos después Kyuhyun tenía a Yesung con ropa cálida, arropado entre colchas, sentando en la cama y acariciando las pequeñas manos que seguían frías como hielo. No trajo a colocación ni se inmutó ante el tacto de la cicatriz en la muñeca, ni tampoco la del antebrazo o de la grande que consiguió ver en el abdomen, a Kyuhyun únicamente le importaba el bienestar del moreno y lo demás de momento era irrelevante.

–¿Te encuentras mejor? –Preguntó queriendo atraer la atención del mayor, quien estaba en las babas y únicamente movió los ojos para intentar indagar el por qué Kyuhyun tenía uno de sus brazos apresados–. ¿Ya no tienes frío?

El pelinegro frunció el ceño al darse cuenta que en sí el brazo que en esos momentos el castaño frotaba era el derecho, el que tenía la cicatriz del accidente, alarmado alejó el brazo no queriendo ese tacto.

–Estoy bien –murmuró en brío.

Kyuhyun no se lo creyó, no cuando finalmente pudo ver los ojos rojos e hinchados de Yesung, así como del labio inferior que estaba rojo, mallugado y reseco por tanto maltrato que los dientes habían provocado.

Algo irritado y cansado con esa actitud, el castaño bruscamente tomó en posesión otra vez el brazo derecho de Yesung, su mano izquierda la colocó sobre la tersa y aún fría piel mientras que la palma de la derecha se colocó abajo del antebrazo, ambas en fuerte agarre y sin permitir que el pelinegro se soltara.

Desafío en los ojos ninguno dándose por vencido, Kyuhyun estaba resultando ser sumamente terco; él venció a Yesung, quien por causa de su malestar rehuyó y prefirió arrebujarse entre las cálidas sábanas, estaba sintiendo más frío de lo normal. Kyu, que ya tenía un termómetro en mano se lo dio al mayor para que se midiera la temperatura viendo si el medicamento estaba haciendo efecto, algo tonto debido a que no tenía mucho que el pelinegro lo había ingerido.

Miradas, una más abrasante y sin reparar en ella, el castaño veía como el fotógrafo esperaba por el sonido del aparatito a la vez que jugaba con el hilo que sobresalía de la almohada y los ojos recorrían de vez en vez por la estancia. El menor se acercó, el termómetro sonó y la temperatura seguía igual.

–¿Tienes hambre? –A falta de charla, dijo lo primero que se le vino a la mente–. Pero que idiota soy… –Yesung abrió sus ojos en redondo procesando la exclamación–. Debiste comer antes…y ya te di la medicina. Regreso. –Sin más salió por la puerta con destino a la cocina.

El que quedó en la habitación seguía sin hacer nada y entretenido por esa reacción en Kyuhyun. Tuvo tiempo de curiosear, objetos divertidos o advirtiendo la gran afición sobre los video juegos que tenía el joven universitario , ya que la habitación contaba con un estante lleno de varios de ellos, así como la consola que reposaba en un repisa bajo la televisión.

–En la sala no tiene tele pero aquí sí –un artefacto que era uso exclusivo de Kyuhyun, Yesung dedujo. No resistiendo se levantó de la cama para acercarse al escritorio, en sus manos sostuvo la foto que le había tomado hace unos días, al lado estaba la otra foto de ellos dos, así como la foto de los niños. Como Leeteuk llamó en cuanto vio el retrato de los jóvenes traviesos -Donghae y Kyuhyun-, sonrío estando feliz de que el dongsaeng estimara esas fotografías.

Escuchando pasos corrió para regresar a su misma posición o por lo menos a estar otra vez sentado a orillas del colchón y aún envuelto por las colchas. Kyuhyun entró segundos después.

–La sopa se está calentando. –El pelinegro asintió con la cabeza, gesto aburrido en el rostro.

Kyuhyun fue hacia la mesa de noche para tomar su celular, quedó de enviarle un mensaje a Donghae hace minutos y no lo hizo por las preocupaciones que tenía sobre la persona que estaba ahí viendo todos su movimientos; el más alto alzó la cabeza para fijar sus ojos en los oscuros de Yesung, quien no se perdía nada de lo que hacía y que ahora mismo lo evitaba removiéndose en busca del termómetro.

–¿Te sientes mejor?

Yesung no se podía enojar y tampoco estaba con ganas de hacerlo.

–Sí, parece que la fiebre ha bajado.

Queriendo cerciorarse Kyuhyun se acercó tras enviar el mensaje de texto a la vez que estiraba los brazos con las palmas hacia arriba pidiendo que se las tomara, Yesung lo hizo, suavemente llevó sus propias manos para tomar las ajenas. La piel seguía fría, el castaño subió más…los brazos también lo estaban, ya no como antes. Se calmó, le era indescriptible como el cuerpo de Yesung se enfriaba tan endemoniadamente.

–Así parece…–farfulló apreciando las despeinadas hebras negras, que dejaban libremente toda el área arriba de las cejas. El pelinegro tenía una bonita y amplia frente.

Algo estaba cambiando, los nervios, la perdida de aliento, Kyuhyun estaba comenzando a sentir todo ello en conjunto y en lugar de desestabilizarlo, sólo hicieron que emoción recorriera por su sistema.

Igual era extraño, porque sabía que la piel del mayor estaba fría, más también la sentía cálida, le transmitía cierto calor.

Los cuidados que Yesung estaba recibiendo eran gratos, tenía tiempo que no lo procuraban de esa forma, o alguien que se preocupara y que no fuera Leeteuk…o Jongjin. Cerró los ojos cuando Kyuhyun se acercó para colocar la frente sobre la suya, poco después fueron los labios.

El castaño estaba sintiendo algo más.

Sentía calor, pero no sabía si era por Yesung a causa de la fiebre o de la misma fiebre que él estaba presentando y que nacía de atrás de su ombligo. Despegó los labios de la frente, calidez recorriendo a través de sus dedos y que era absorbida por el joven de ojos negros, Kyuhyun se alejó un poco sólo para descender su vista a los parpados cerrados con las finas e imperceptibles pestañas, se deslizó más no tomando la nariz en su proceso ya que lo rosa de las mejillas aclamaron atención, se mordió los labios y esta acción le hizo recordar los rojos e hinchados de Yesung.

Un dócil y cosquilleante toque, así sintió cuando las pestañas acariciaron su rostro al momento que se había acercado. Yesung abrió lentamente los ojos al mismo tiempo que la boca de Kyuhyun se posaba sobre la suya. El castaño también los abrió topándose con los negros, los cuales estaban sorprendidos y parpadeaban varias veces, más eso no intimidó al joven, sino que lo incitaron a más, escondiendo los orbes e inclinándose de lado para presionar más fuerte sus labios contra los del pelinegro, quien se hallaba atónito.

Fantasmal mimo con la lengua en la parte central del labio superior y Kyuhyun terminó besando el inferior para separarse.

Había sido… suave.

Pero cada quien tenía diferentes pensamientos; sin habla meditando en lo ocurrido queriendo procesarlo, sobre todo Yesung aún no comprendía qué había hecho el castaño, ya que no apartaba su mirada del rostro del menor y hasta curiosidad se asomaba en ella. Minúscula pero sonrisa a fin de cuentas, Kyuhyun sonrió un poco y sabiéndose el captor de todos los sentidos del pelinegro se volvió a acercar para besar por segunda vez esos lindos labios.

Ahora podría asegurar que le gustaba Yesung. Porque sentía bien el tener la respiración de éste sobre la suya, consciente de su cercanía así como los ahora calientes labios y la suavidad de las mejillas; Kyuhyun había abandonado cualquier contacto que no fuera la cara del mayor, sintiendo como la temperatura subía en ambos y deleitándose por el ahora sonrojo que consiguió ver a través de los entrecerrados ojos. El mayor ahogó una exclamación cuando sintió por segunda vez la lengua de Kyuhyun entre sus labios, conmocionado llevó sus manos a los cabellos castaños y con poca presión hizo que se alejara.

Las orbes negras estaban llenas de dudas aunque el cuestionamiento no estaba hecho, Yesung no hallaba las preguntas que deseaba hacer… Tenía un caos en la cabeza por muchas razones que ahora estaban siendo relevadas por otra más; tuvo que olvidarse de ellas al sorprenderse… ¡Nuevamente! Kyuhyun de atrevido se soltó del agarre del pelinegro y plantó los labios por tercera vez en la boca ajena.

Imponiéndose con algo de fuerza junto con la ayuda de la debilidad física y mental del mayor, Kyuhyun finalmente entró en la cavidad bucal de Yesung, no quiso ser brusco ni nada parecido, simplemente deseaba conocer y saborear, poder tocar con su lengua la otra, la cual huyó y se rehusaba a los roces.

El pelinegro en su afán por separarse terminó reclinándose hacia atrás hasta el punto de quedar apoyado en uno de sus codos sobre el colchón y con el brazo libre empujando por el pecho al más alto, quien lo sostenía fuertemente de la nuca y quijada, así como comenzaba a apoyar todo su peso sobre el otro cuerpo. Kyuhyun era un poco más pesado que Yesung, por lo que el de ojos negros terminó sucumbiendo y cayó sobre la cama ocasionando que el beso se interrumpiera y también unos golpes de por medio ya que al no tener un soporte una de las piernas del castaño resbaló… Kyuhyun golpeó con la rodilla al pelinegro y terminó dándole un cabezazo en la frente. Yesung parecía más desconcertado ahora.

–Tú…–tocándose la zona lastimada–. Me dolió –murmuró tras un suspiro. Yesung se removió, jalando las sábanas y cubriéndose con ellas terminó por acomodarse en la cama, todavía estaba confundido con las serias dudas que le provocó el castaño, aunque de momento estaba cansado como para cuestionar o esperar algo aceptable y más viniendo de Kyuhyun, quien ahora parecía estar analizándolo de tal forma como si fuera a plasmarlo en alguna obra de arte, captando los más mínimos e insulsos de sus expresiones y eso provocaba un poco de nerviosismo que conseguía ponerlo cohibido, demasiado tímido se dijo Yesung tapándose más con la sábana.

El otro por su parte…estaba con una sonrisa, no se había esperado obtener una respuesta así después de lo que hizo y a como venía conociendo a Yesung, quizá un gruñido o fuerte empujón habría recibido, más una queja por el golpe y un sonrojo fue lo que obtuvo. Levantándose, ya que quedó con medio cuerpo sobre la cama, carraspeó tomando el termómetro y con diversión picar la espalda de mayor.

–Hay que tomarte la temperatura, hyung –habló intentando no reír.

Unos segundos y el pelinegro se dignó en hablar.

–Eres mi dongsaeng –decía en voz baja–, ¿por qué me besas? No debes de hacerlo.

–Fue por gusto.

–Gusto tuyo, no me has tomado en consideración y por tanto no es justo –realmente el menor hacía lo posible por no reír y es que le resultaba ilusorio, totalmente hilarante que el pelinegro le estuviera diciendo eso como si se quejara y para más inri, Kyuhyun tenía muy seguro que un puchero estaría en el rostro del mayor.

–Pero hyung, sí cada vez que quiera besarte debo decírtelo o pedírtelo, entonces las posibilidades de que lo haga serán casi nulas… ¿No puedes simplemente aceptarlo?

Oh, el castaño estaba siendo osado por lo que Yesung con espanto se incorporó como resorte y ojos bien abiertos. Comenzaba a creer que Kyuhyun estaba loco, no hallaba otra forma de explicar está situaciones y esas palabras que acababa de escuchar. Era inadmisible y negando con le cabeza empujaba por los hombros a su compañero, quien ya estaba cómodamente sentando a su lado.

–Eres… Tú… –no hallaba qué decir y el brillo en los oscuros ojos del dongsaeng no estaban ayudando–. ¿Por qué? Eres malo…

Kyuhyun ya no aguantó, dejó caer el termómetro y empezó a reírse con ganas. No debía de hacerlo, no ante estas cosas que podrían poner en contra su relación con Yesung pero tampoco podía evitarlo, no cuando el mayor ahora hacia una mueca muy parecido al puchero y sonrojaba furiosamente… era la primera vez que veía ese rostro en un color carmesí como el que estaba presenciando ahora mismo. La risa se tuvo que detener al detectar que el bochorno era por dos motivos: 1. Yesung estaba avergonzado y con lo tímido que llegaba a ser se comprendía. 2. Se debía recordar que el pelinegro también contaba con cierta personalidad poco estable. En pocas palabras, enojo estaba naciendo.

Yesung ya tenía claro que el más alto lo único que quería era burlarse, de aprovecharse de él por su estado y personalidad apacible…que estaba teniendo ahora, y eso no le agradaba, la actitud de Kyuhyun lo hacía sentir vulnerable sin saber que hacer o decir. Odiaba eso, en serio se repudiaba en cuanto a estos menosprecios. Apretando los puños, no debió de haber aceptado venirse con Kyuhyun, únicamente por no querer estar solo en casa o por tratar de alejar por unos minutos a Jongjin de su mente… Igual podría haberse ido con Leeteuk, sin embargo el preocuparlo más de lo debido no estaba en sus prioridades. Leeteuk se desviviría y también tenía miedo de terminar por alejarlo sí es que llegaba a su hogar contándole que se hallaba mal por culpa del hermano menor, con quien vive y que se mete dentro de sus sueños para calmarlo. No, ya podía decir aquello tan fácilmente.

Absorto que no notó como el menor dejó de reír para observarlo otra vez con mucho detenimiento logrando ver a través de las expresiones y ojos caídos los sentimientos que estaba ocasionando y reprendiéndose por dar razones equivocadas y que estaban haciendo estragos en el pelinegro.

–Yesung, –Kyuhyun se inclinó para tomar la mano que estaba en puño, la acarició dándole a entender que se relajara. Cabe destacar que era la mano vetada, como el castaño la comenzaba a llamar–, no me estoy burlando, sí es lo que piensas… me he reído porque estoy contento de que no me odies.

¿Odiar? Eso era. Aliviado se sintió y entendió las palabras del menor, varias veces le había dando plantones, ignorándolo o no tomándolo en consideración. Otro sonrojo dándose cuenta de su actitud hacia Kyuhyun.

–Creo que sería al contrario –Ceja alzada, ceño fruncido. Yesung alejó su mano de la del otro. No es por nada, pero aun se siente incomodo, totalmente vulnerable cuando el menor se la tomaba o acariciaba–, yo… Lo vuelvo a preguntar, no sé por qué sigues conmigo.

Iba en aumento, por cada gesto o frase, todo…todo le traía el concepto de “paciencia”, paciencia que ahora Kyuhyun estaba dominando al perder el contacto que sin advertirlo era algo que comenzaba a desear. Así como cuestionar la causa a la cual se debe el rechazo al contacto físico, o bien, al que lo toque específicamente ese brazo. Piensa en ello y recae que no sabe nada de Yesung, absolutamente nada sobre su vida, más lo obvio o visto. Conoce un poco su personalidad gracias al acercamiento y las indagaciones que hacía en él, otras pocas gracias a Donghae y Leeteuk. Solamente. Fecha de nacimiento, padres, familia, hobbies…aparte de tomar fotos y escuchar música, que es lo que siempre está haciendo. Sus comidas favoritas; sabe que le gusta el café, pero no sabe qué otra cosa aparte de eso. Qué películas, series o dramas. Su tema favorito para conversaciones o sí tiene mascota o no. Sobre color favorito…prefería ahorrarse esa pregunta, el negro gritaba a voces, aunque no estaba seguro si era por el hecho de que en verdad le gustaba ese color o porque ha estado dominado por él. De todos modos, Kyuhyun lo acepta.

¿Cómo no hacerlo cuando le gusta verlo con las ropas negras? No obstante, también le agrada verlo con algún color bermellón o cobalto en sus prendas.

Kyuhyun fue el siguiente en mostrar un tono rojo en las mejillas, había captado un importante en sus cavilaciones. Siwon tenía razón.

–Quizá porque…–aguardó un poco; volviendo a reír; apartando la vista del otro–. Creo que me gustas.

Kyuhyun es alguien agradable, eso ha descubierto Yesung, indistintamente de su forma de ser. El castaño podía resultar fastidioso o desesperante, por pequeñeces se consigue exaltar, pudo darse cuenta ante la relación que lleva con sus amigos, ciertos actos no le simpatizaban, así como tenía en realce el espacio y respeto a su persona y personalidad. En eso ambos eran iguales; el pelinegro no había alejado al menor simplemente porque no le hastiaba, no había encontrado motivos para hacerlo…sólo cuando Kyuhyun soltaba palabras o preguntas indebidas. Igual el joven estudiante de arquitectura manifestó ser testarudo, una mala mueca recibe y la ignora para seguir como si nada sin intimidarse o exasperarse.



Ahí está. Eso era lo discutible. Desespero…exasperación…
En ninguna parte de su relación había tal irritación hacia la personalidad de Yesung.

Intentaba adivinar, encontrar una hipótesis, pero Yesung no la descubría y tampoco se molestaba en hacerlo a consciencia, simplemente lo permitía, ambos se daban el derecho de estar uno junto al otro.

–¿Crees? –Él no lo hacía. No tenía nada que pudiera gustarle a Kyuhyun.

Afirmación con la cabeza seguido de un encogimiento de hombros, todavía era inexplicable y no tenía las palabras para decirle con claridad cómo se sentía o el por qué le gustaba. Apenas él era consciente y rezaba porque Yesung no se lo exigiera.

El pelinegro tenía frente a sí el perfil del joven que era unos años menor que él, repasaba sus facciones y queriendo ver en sus ojos una respuesta. Las manos comenzaban a picarle y el estar ahí, los dos solos, en la casa del menor y él en su cama entre las sábanas… El sonrojo fue irrefutable.

–… Tengo hambre. –La voz pobremente inaudible y bien escuchada por su interlocutor, quien estaba, sin verlo, pendiente de lo que Yesung hacía.

Kyuhyun sabía que era una invitación a dejarlo solo, noticia de que deseaba unos momentos a solas y se lo estaba pidiendo amablemente. Poniéndose de pie, el castaño dio una rápida mirada hacia la cama y que le removió algo en su interior al notar el ahora furioso escarlata en el rostro y orejas de su hyung.

Abrió la boca… La cerró. Mejor irse por una buena comida y así poder tranquilizarse ambos. Además, debía estar satisfecho, había logrado algo que nunca antes se creía posible y era: distraer o traer de vuelta a Yesung. Kyuhyun consiguió sacar al fotografo de sus pensamientos, se sabía díficil y que consiguió hace unos minutos y sí para conseguirlo debía besarlo...quizá estaría más que dispuesto.









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December 6th, 2014 (02:38 pm)

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