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Qonejushiz [userpic]

MUP 10 - 2DA PARTE

December 6th, 2014 (09:38 pm)
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가을
Otoño
51




—Podría llamar… Sí, eso haré.











El joven castaño dejó su celular sobre la cama, saliendo de la habitación para irse a la cocina y ver qué podría prepararse de cena.

—Puedo hacerlo al rato… A lo mejor sigue en clases —murmuró mientras observaba el interior de su refrigerador.





- 40 minutos después -


—Aunque no debo hacerlo demasiado tarde… Tampoco debo incordiar… —Tomó en su posesión el teléfono, buscando el número del pelinegro. En su otra mano se hallaba una manzana a medio terminar.





- 10 minutos después


Kyuhyun dio la última mordida a la manzana y se fue a la cocina a tirar el hueso de la fruta, el celular en mano y con la pantalla mostrando uno de los teléfonos de sus contactos, que era el de Yesung.





- 20 minutos después -


—¿Y qué le digo? —Se preguntó con desconcierto, estando sentado en el sofá de su sala, el celular en la mesa de centro y él observándolo con interés.





- 30 minutos después

—Ya…que si no, se hará más noche y ya no podré llamarle…




- 5 minutos después -


—Hola… —Se sentía extraño.

Era la primera vez que le llamaba al celular… La primera vez para mantener una conversación.

Las veces pasadas sólo habían sido para confirmar su encuentro en el árbol, de ahí había sido puros mensajes de texto.

Hola —contestaron del otro lado de la línea— ¿A qué se debe la llamada?

Kyuhyun debía confesar que se ponía más nervioso al hablar con Yesung por vía telefónica que en persona.

—Yo sólo quería… Yo… No sé.

Se pudo escuchar una suave risa por parte de Yesung y el castaño deseó estar junto a él para poder ver y escucharlo mejor.

Te escuchas inseguro, eso no es de ti, Kyuhyun.

—Tú tienes la culpa, es la primera vez que te llamo. Se me hace raro…

No es cierto. Ya me has llamado varias veces…

—No para tener una conversación.

Un ligero silencio.

Kyuhyun dejó el vaso vacío, en donde tomó agua, para salir de la cocina y dirigirse a su habitación

Esa es la respuesta. Me has llamado para hablar, ¿ves? Estás dudando.

—Gracias, Sherlock.

De nada.

El castaño se sentó en su cama, guardando silencio y no despegando la mirada del suelo.

—Estoy nervioso. —Informó con sinceridad y dejándose caer sobre el colchón.

¿Por qué? Es difícil que te pongas nervioso.

—Por ti. ¿Qué otra razón podría haber?

¿P-por mí? ¿Por qué?

—Porque no me haces caso…y luego me entero de que tienes acosadores. No me agrada eso.

¿Acosadores? ¿Yo? ¿Por qué tendría acosadores? ¿De dónde sacas eso?

—Oh… Una fuente confiable me lo dijo, es más, uno de tus acosadores fue quien vino con el chisme. Me contó que varias personas te persiguen y toman fotos a escondidas… Eso es espeluznante.

Ah, sobre eso. Sí, lo sé.

—¡¿Lo sabes?! —Se levantó cual resorte, estando sorprendido y no creyendo lo que acababa de escuchar.

En algunos trabajos o presentaciones he visto fotos de mí…

—¿Y tú se los permites?

No es como si pudiera hacer algo. Ellos simplemente toman las fotos, así como yo. No presto atención, no me interesa, la verdad…

Erg… Bueno… Había razón ahí…

Aún así, a Kyuhyun no le importó.

—A mí no me gusta. —Se quejó con total desagrado—. No me agrada saber que personas están tras de ti. Me molesta.

No deberías tomarle importancia. Soy yo quien debería molestarse.

—Eso me molesta más. Estás al tanto y no haces nada.

Entonces qué debo hacer. ¿Ir de paranoico? ¿Amenazar?

—¡Sí! … ¡No! … ¡Aish, no me refiero a eso!

Kyu… … … De por si nadie se me acerca.

—Yo lo hice.

Sí. Tú lo hiciste.

—Alguien más puede y…

Como muchos lo han intentado.

—Pero ahora…tú estás diferente…estás más accesible y…

Lo sé.







¿Kyu?

—¿Uhmm?

¿Qué sucede?

—Nada.







Kyu…

—¿Si?

… … … ¿Nos vemos mañana?

—¿En la mañana a la misma hora?



—Ok.

Hasta mañana…

—Hasta mañana, Ye.

La llamada terminó.

Aventó el celular sin preocuparse de que cayera en la cama o el piso, frustrado por la llamada telefónica. ¿Esto era lo que esperaba? ¡Por supuesto que no! Kyuhyun se restregó el rostro y despeinó los cabellos estando enojado.

El día de ayer había olvidado lo que el tal Choi Minho le dijo, enfocándose en sus clases y trabajos por hacer, así como en sus videojuegos cuando llego a casa. El día de hoy se había acordado de aquél molesto joven gracias a Siwon. Kyuhyun y sus amigos habían tenido tiempo libre, el cual coincidió, y fueron a comer a la cafetería principal, contándose lo que habían hecho, cómo se encontraban o algún suceso o acontecimiento nuevo. El castaño, al instante que recordó, le preguntó a su amigo sobre su primo. Siwon había hablado amenamente sobre su familia. Así es, no sólo de Minho, sino también de sus demás primos, de los tíos, de los sobrinos, de los padres, de los abuelos y ya ni recuerda quienes más. Algunas historias habían sido entretenidas, otras no.

Por eso, tras acabar su productivo día, a consideración suya, se debatió en llamar o no a Yesung. Tardó prácticamente dos horas en decidirse, todo para que su llamada durara unos sencillos y cortos minutos.

Lo agradable era saber que quedaron de verse mañana temprano, quizá retomando otra vez la rutina de irse juntos a la Universidad, esperaba que así fuera, porque sinceramente extrañaba esas caminatas.

Más que nada, la compañía de Yesung.

Igualmente debía ir planeando el poder ver a Yesung aunque sea una sola vez al día.

No como ayer… U hoy. Que le fue imposible verlo.

Preferiblemente en la área de Arte, donde todos pudieran verlo junto al pelinegro, quizá… A lo mejor… Así ya no se le acercan tanto.

—No es mala idea.

Sí. Estaba decidido. Visitaría con frecuencia aquella facultad, estando en presencia frente a los demás, no en aquella solitaria y refundida banca donde siempre andaban.

Feliz con la idea, Kyuhyun se preparó para dormir. Debía levantarse temprano si es que quería verse con Yesung.










가을
Otoño
52



Eran exactamente las seis con quince de la mañana en punto, ni un minuto más ni un minuto menos y Kyuhyun se encontraba saliendo de su casa. El sol conseguía verse a penas, al igual que el ambiente frío estaba presente. Invierno estaba prácticamente a la vuelta de la esquina y no faltaba demasiado para que las ventiscas y nevadas aparecieran. El castaño, no gustándole mucho el que su cuerpo se estremezca, se acomodó la bufanda que traía, al igual que terminó por abotonarse el grueso blazer. Iba a buena hora para esperar a Yesung en el árbol.

No había nada interesante que lo distrajera, sólo las largas ramas secas, ya sin ninguna hoja adornándole; la tierra húmeda y oscura. Pateó una piedra, la cual rodó un par de metros a lo mucho, y fue cuando distinguió movimiento por el rabillo del ojo.

Volteando, el castaño quedó en shock.

A lo lejos venía Yesung, no cabía duda que fuera él. De todos modos Kyuhyun se preguntó si en verdad se trataba del pelinegro. No despegó los ojos, siguiéndolo con la mirada todo el trayecto hasta que éste llegó y se detuvo enfrente, dejando un metro de distancia.

—Hola. —Saludó Yesung distraído con la correa de su mochila, la cual se había aflojado y sentía molestia al traerla así. No recibió una respuesta, ningún movimiento y tampoco distinguió reacción alguna por parte del menor, alzó el rostro extrañado del silencio y consiguió ver la expresión sorprendida de su acompañante.

Kyuhyun tenía las cejas alzadas, los ojos completamente abiertos al igual que las pupilas dilatadas a más no poder, por poco y hasta tendría la boca abierta. Yesung frunció el ceño, dejando en paz la correa y girando un poco para ver si conseguía detectar qué era lo que había ocasionado la sorpresa en el otro. No había nada. Se extraño más, regresó su atención a los ojos oscuros de Kyuhyun y recayó en el hecho de que era a él a quien estaba viendo.

—¿Qué pasa? —Preguntó intrigado y observándose así mismo. No se había fijado bien al salir de casa, pero estaba seguro que no traía nada raro.

Aunque Yesung estaba seguro de no traer nada raro, el castaño no creía lo mismo. Su estupor era por una única razón y eso era la ropa que traía el pelinegro, no que fuera atrayente, en el sentido provocativo, ni tampoco extraña. Traía prendas normales, pero, lo desconcertante para él era los colores que traía puesto. No recuerda en ningún momento que Yesung se atreviera a salir vestido de esta forma tan llamativa. Acostumbrado a verlo en negro y de vez en cuando en algún otro color colorido, hacían que se desbalanceara al verlo en algo diferente a eso.

—Nada. —Pudo decir el menor lentamente, intentando reaccionar.

Los ojos de Kyuhyun se desviaron y Yesung se preguntó el por qué de esa actitud.

Haciendo lo posible por distender la incomodidad que nació, emprendieron camino, uno sintiéndose nervioso y el otro queriendo distraerse en cualquier cosa que no fuera la persona que iba a lado. Para Kyuhyun fue imposible no estar viendo de reojo a Yesung, ahora teniéndolo de cerca pudo analizarlo. Los cabellos seguían igual, oscuros y revoltosos. El rostro…no había forma de que lo cambiara por otro. Yendo a lo importante, la ropa… Yesung portaba un pulóver de cuello redondo, largo, al igual que las mangas, lo interesante de la prenda es que era de color amarillo. Sí. Amarillo. No recuerda haber visto al pelinegro en ese color, ni tampoco en violeta, como era el color de sus pantalones. Era como un… ¿morado?, como sea. La cosa era… ¿Cuándo llegaría a saber que el pelinegro vestiría de esta forma? Nunca. No se lo creería hasta verlo con sus propios ojos, cosa que estaba haciendo ahora. Lo establecido era el color oscuro, como el cárdigan, la bufanda y las botas en negro que traía en estos momentos, hasta el chaleco negro que pudo entrever debajo del cárdigan. Es más, la maldita mochila era negra. ¿Por qué aparecer de repente con colores tan despampanantes a inicios de invierno? … … Lógico. Kyuhyun no se iba a quejar del todo. ¿Cómo lo haría si en verdad le estaba gustando ver a Yesung así?

Dejando la sorpresa atrás, sonrió, gustándole el cambio.

—Te ves bien. —Soltó. La sonrisa sin desvanecerse.

El de cabellos negros no captó a que se refería esa frase, la aceptó a pesar de no estar seguro del por qué Kyuhyun la había dicho. El más alto rió por la expresión que ahora Yesung hacía; un grácil mohín.

Al final Kyuhyun tomó de la mano al pelinegro, entrelazando los dedos como ya era costumbre, pegándose para que su hombro rozara con el otro. Yesung sonrió por el gesto, calmándose y dejando de estar nervioso. El silencio y escrutinio que le había dado Kyuhyun anteriormente lo habían inquietado.

Como era temprano y contaban con tiempo de sobra, sus pasos eran lentos, sin prisa y disfrutando del calor que se brindaban. A veces Kyuhyun daba algún apretón a la mano de Yesung, consiguiendo que éste lo volteara a ver. O bien, ambos deteniéndose para que Yesung terminara de arreglar por completo la correa de su mochila, siendo ayudado por el otro. Retomando los pasos, agarrándose de la mano otra vez.

Kyuhyun no lo dijo, pero estaba consciente de que para el fotógrafo estaba resultando natural el ir acompañados y tomados de las manos.


Tardando más de lo necesario en llegar a la Universidad, exclusivamente a la facultad de Yesung, que era la cercana, Kyuhyun estuvo reticente de despedirse, quería estar junto al mayor otro rato, además, aún faltaba para que las clases iniciaran. Decidiendo acompañar a Yesung se adentró junto con él, yendo y conociendo las instalaciones. Había pocas personas, prácticamente profesores y algún que otro estudiante.

Al estar en el pasillo principal, ese mismo donde Kyuhyun pudo encontrar al moreno el miércoles pasado, el mayor hizo ademán de soltarse de la mano ajena, acto que el castaño no permitió. Kyuhyun sostuvo firmemente la mano de Yesung contra la suya, sus dedos apresando los otros. Yesung mostró confusión y Kyuhyun lo ignoró, observando a su alrededor y notando que esos cuadros y obras de la exposición seguían en el mismo lugar.

—Buenos días —saludaron detrás de ellos, haciendo que la pareja volteara a ver. No era otro más que Minho el que había aparecido—, Jongwoon-ssi, Kyuhyun-ssi. —Saludó con sonrisa y un asentimiento de cabeza.

El mayor frunció el ceño, dando una pequeña mirada a Kyuhyun y preguntándole mudamente cómo conocía al joven. No se molestó en devolver el saludo.

—La fuente confiable —susurró el castaño sólo audible para Yesung, inclinándose un poco y moviendo levemente los labios. El moreno entendió a qué se refería—. Tan temprano y molestando… —se quejó el menor en voz alta. Minho soltó una risa.

—No hay que desperdiciar el tiempo. —Bromeó. Su broma se ganó un resoplido por parte de Kyuhyun—. Nos vemos. Hasta luego Jongwoon-ssi.

Pasando a lado, Minho se retiró sin problema, caminando campantemente a saber dónde. El castaño frunció el ceño.

—No sé qué pensar de él.

—Es buena persona… Serio y responsable. —El pelinegro pasó el dato no consiguiendo convencer al otro de sus palabras.

—¿Serio? Lo único que he visto de él son risas y bromas… Y puedo decir que también provocaciones.

Yesung rió, girando y jalando al menor para que lo siguiera.

—Así es Minho. Tiene su lado divertido, pero es sumamente serio. Y competitivo.

—¿Te llevas bien con él?

La pregunta detuvo el andar.

—Me ha ayudado en dos sesiones fotográficas… —murmuró. Parecía que se lo había dicho así mismo y no para Kyuhyun. Por otra parte, el castaño comenzaba a molestarse—. No tiene mucho que lo conozco… —Se encogió de hombros y prosiguió otra vez con dirección a su aula de clases.

—¿Hace cuánto lo conoces?

—Creo que casi los cuatro meses…

Eso era todo el semestre. Kyuhyun apretó los labios, sus pasos siendo más lentos.

No se detuvieron hasta llegar donde debía ser, o eso supuso Kyuhyun cuando Yesung paró junto a la entrada de un enorme salón. A través de los ventanales el castaño pudo ver que varios estudiantes ya se hallaban adentro.

—¿Qué clase tienes? —El objetivo de Kyuhyun era olvidar su disgusto por Minho y mejor enfocarse en Yesung.

—Estética de la imagen… —Yesung contestó sin inconveniente, observando con demasiado detenimiento y detalle las facciones de Kyuhyun—. ¿Estás molesto? —Para él no había pasado desapercibido el tono hosco que el joven empleó al hacer su pregunta, recordándole aquella vez que consiguió ver a Kyuhyun totalmente fastidiado y enojado. Gracias a ello podía saber a ciencia cierta cuando el castaño se encontraba en ese estado o no.

—No. —Apenas mirándolo por unos segundos. El mayor frunció el ceño—. Un poco. —Aceptó con vergüenza. La mirada de Yesung se volvió pesada y Kyuhyun suspiró—. Ese Minho me cayó mal.

El moreno parpadeó varias veces.

—¿Por qué?

—Parece estar detrás de ti.

El tono amargo que Kyuhyun utilizó provocó la diversión en Yesung, quien se mordió el labio inferior al ver como el otro evitaba su mirada.

—¿En el sentido que…tú estás detrás de mí? —El castaño asintió con la cabeza rehusándose todavía a verlo a los ojos. Yesung apretó la mano de Kyuhyun—. No lo creo… —murmuró—, tiene novia.

Con eso Kyuhyun sí plantó su mirada en la ajena.

—Aún así está interesado en ti…y lo conoces por más tiempo de lo que tú me conoces.

El claro reclamo, siendo dicho como gimoteo, hizo que Yesung quedara lelo.

Kyuhyun parecía un pequeño niño.

El pelinegro negó con la cabeza.

—No importa… Es diferente. Ustedes son diferentes…

No era una gran explicación u oraciones detalladas, pero para Kyuhyun fue suficiente. Gustándole el tono suave que empleó Yesung al hablar, viendo como negaba con la cabeza, queriendo darse a entender en pocas palabras y pocos gestos. Kyuhyun sonrió débilmente, sabiéndose acreedor de la confianza y compañía de Yesung. Sin importarle que alguien los viera, el castaño se inclinó, manteniendo la imperceptible sonrisa y viendo como los ojos negros se abrían en sorpresa al percatarse de su cercanía.

Kyuhyun pudo dar cuenta de cómo Yesung despegaba los labios, quizá para decir alguna una negativa o advertencia, antes de que plantara los suyos sobre ellos e impidiéndole el habla. Estaban en público y apostaría a que más de dos personas estaban viéndolos, por tanto, Kyuhyun hizo lo posible por controlarse y no profundizar el beso, únicamente permitiéndose sentir la textura, calor y aliento de la boca de Yesung, presionando fuerte sus labios contra los contrarios para dejar claro que se trataba de un beso en toda regla. Yesung únicamente apretó con energía los dedos que seguían entrelazados con los suyos, a la vez que soltó un jadeo por la sorpresa.

No tardó mucho, apenas unos cuantos segundos.

El menor abrió los ojos y se separó. Yesung también abrió los ojos y quedó quieto.

—¿Nos vemos después?

El moreno parpadeó para salir de su estupor.

Kyuhyun sonreía.

A Yesung no le quedó más que asentir con la cabeza al no hallar voz para dar su contestación.

—Nos vemos.

Fue hasta este momento que los dos soltaron su agarre, dejando libre la mano ajena, el castaño despidiéndose con un movimiento y alejándose de ahí aún con la sonrisa plasmada en el rostro.






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