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Qonejushiz [userpic]

MUP 09

December 6th, 2014 (09:31 pm)
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Mi último propósito... Mi último deseo





Cuando te extraño

가을
Otoño
45

¿De qué trata la vida?

Fue una sencilla pregunta que la mente de Kyuhyun recreó hace unos días…

Últimamente se sentía demasiado cargado, como si algo lo opresara fuertemente en su interior, y lo que conseguía desesperarlo era el hecho de que no entendía el por qué se sentía así. Piensa y cree que se debe a las palabras de Leeteuk, aquellas que lo dejaron noqueado y con una sensación amarga, sin embargo, también está la inquietud de que se debe a otra cosa.

¿Qué es?

A pesar de llenarse de dudas, intrigas, intentar preguntarse qué es lo que ocurre, llegó a la insospechada y sorprendida respuesta de que…nunca se ha planteado sus dudas con seriedad. Sabe que hay algo extraño con Yesung, sabe que le ocurrió algo, intuye que quedó afectado o con cierto trauma… Todo queda así, con simples intuiciones y suposiciones sin querer llegar a fondo.

Es cuando se cuestiona si se debe al miedo.

¿Miedo a qué?

Ni siquiera consigue responder esa pregunta. Sinceramente, Kyuhyun ni sabe a qué debe temer, sólo sabe que su interior se inquieta con todo lo referente a Yesung, lo único cierto es… Es… Que no puede… No puede ignorarlo.

Con todas las emociones que le provoca el pelinegro, tenerlo dentro de su vida es algo que ya no puede dejar a la deriva. Yesung no es una persona a la cual pueda desechar, siente que ya no puede, que sería ilógico y estúpido el hacerlo.

Sí…

Ilógico…

Estúpido…

Eso mismo…

Estúpido.

—Estúpido —se insultó a sí mismo viendo con frustración el camino que llevaba a la casa de Yesung—. Estúpido Kyuhyun… —volvió a soltar, su rostro hacía muecas y muecas, todas y cada una de ellas mostrando lo disconforme que se hallaba con toda ésta situación—. Idiota.

Kyuhyun dejó escapar de su boca un largo y tendido suspiro, sacando el celular de la bolsa del pantalón y quedando absorto en la pantalla mientras se debate internamente si es que debía llamar o no. Estaba vacilando y en él no era normal los titubeos, más ahora tenía razón para ello. Había quedado algo lerdo tras aquella plática con Leeteuk, aunque no podía llamarse a eso platica, porque él en ningún momento había podido intercambiar frases amenas con el mayor, al contrario, sólo recibió desalientos y más preocupaciones rondando por su cabeza, tanto que había quedado abstraído pensando en ello seriamente y también preguntándose qué tanto drama está haciendo y pasando, como si se tratara algún tipo de nirvana o la localización del Atlantis o el secreto de algún tesoro. ¡Vamos! No era nada… No. O eso Kyuhyun quería intentar creer, llegando a su metódica resolución de que no habría otra opción que seguir esperando a que las cosas se resuelvan por sí mismas. Por supuesto, nada mejor que dejar todo a su propia gravedad.

El verdadero problema que le acechaba y que había sido por culpa de sus preocupaciones y abstracción al mundo paralelo donde nada más existía él y sus pensamientos, dio cuenta que los días fueron pasando poco a poco, intentando encontrarle sentido a todo lo recurrente a Yesung, preguntándose el por qué se preocupa tanto por él, el por qué cree tan apremiante su compañía y cuando creía llegar a un tipo de resolución, se desesperaba, bufaba y enojaba, todo para caer otra vez en que no sabe nada y que nunca se había preocupado por preguntar o saber… Sí, todo este melodrama en unos simples días… En unos simples jodidos malditos días donde no vio y habló, nada de nada, a Yesung. Indudablemente el castaño se espantó al recaer en ese hecho, cuestionándose como había sido tan idiota e insolente como para no haberse tomado la molestia de ir por Yesung.

Se ha estado durmiendo tarde, igual se ha estado levantando tarde, eso hacía que saliera corriendo por las mañanas, todo quejumbroso y maldiciendo a todos, estaba más pensativo de lo normal, apenas y ponía atención, tanto, que se le había olvidado hacer un trabajo y que tiene una exposición dentro de dos días, donde no sabe nada de nada, no ha buscado información y la maldita exposición debe tardar por lo menos treinta minutos… Su desesperación fue tal que prácticamente se jaló de los cabello. Se había estado estresando por simples pensamientos, por el simple hecho de haberse abstraído en su mente y el resultado era que todo a su alrededor comenzaba a colapsar.

En ese instante Kyuhyun se preguntó cómo diablos le hace Yesung para seguir el día a día y a la vez estar ensimismado en su propio mundo interno, porque él no podía. Se perdía de todo y todo le salía mal.

El menor volvió a suspirar, regresando su atención al celular y notando que la llamada que hizo se cortaba. No había necesidad de acercar el aparato al oído para escuchar a la operadora decir que dentro de poco lo mandarían al buzón de voz. Terminó la llamada, prefiriendo guardar su celular e ir planeando el buscar a Yesung en su facultad, porque bien sabe que por ahora el pelinegro no desea verlo.

Sabía que el mayor se encontraba enojado.

Caminó tranquilamente estando pensativo, o bien abstraído, porque en realidad Kyuhyun trae la mente en blanco, sólo observa a su alrededor, sintiendo el viento soplar. Él reteniendo el aire y soltándolo en suspiros; intentó nuevamente de hallar una forma para acercarse a Yesung, de saber cómo comportarse o qué palabras utilizar, pero no hallaba cómo y terminaba perdido. Bien podría acercarse y únicamente pedir disculpas, explicar que se peleó con alguien, que se hallaba enojado y que cuando se encuentra en ese estado no soporta estar rodeado de personas porque se desespera más de la cuenta, fastidiándose y desquitándose con todo aquel que se le cruce por enfrente sin importarle si tiene culpa o no; toda esa cháchara podría ser su justificación -verdadera- de su comportamiento aquél día. Sabe que si se explica Yesung puede entenderlo, lo malo, sabe que en estos  momentos un 'discúlpame' no es suficiente, por unas cuantas razones...

1. Hizo creer a Yesung que él tiene la culpa.
2. Lo ha ignorado por varios días.
3. Sin verlo o preguntar, sabe que Yesung está, aparte de enojado, sentido, triste y algo le dice que deprimido.
4. Ya no le es fácil para Kyuhyun acercarse a Yesung sin traer a recuerdo tanto las palabras de Hangeng como las de Leeteuk.

Su inquietud sigue, aunque sabe que no se atrevería a exteriorizarlo y hacer sus cuestiones. Lo que le parece sumamente importante es el querer tener al pelinegro consigo.... Y ahí estaba otra vez. Esa aprensión, esa necesidad de tener a Yesung a su lado. Comienza a parecerle anormal esa sensación que se incrementa en su interior cada vez que analiza y piensa sobre esto. ¿Por qué tanto interés en Yesung? ¿Por qué le resulta tan importante? Antes sabía que el otro le despertó una atracción y terminó aceptando que en verdad era gusto; realmente le estaba gustando mucho el joven fotógrafo, a pesar de su forma de ser había algo en él que le parecía fascinante, igual entretenido, humano y sustancial, con sus problemas y decaimientos. No importaban, porque también ha podido ver los momentos en que Yesung se muestra completamente tranquilo, aquellas emociones sutiles que han terminado gustándole más. Sí. Puede empezar a decir que le gusta prácticamente todo del pelinegro, aunque se desespere algunas veces, aunque no llegue a comprenderlo, aunque sienta que no es correspondido, eso sólo hace que quiera acercarse más y más hasta saber que... Hasta saber que Yesung puede ser suyo.

El joven castaño detuvo su andar al darse cuenta de eso, al comprender lo que su ser le está diciendo y sinceramente estaba resultando ser demasiado abrumador.

Y muy revelador.

—¿Sólo me gusta? —Se preguntó con sinceridad, asombrado y sintiendo que los nervios nacían y corrían por todo su cuerpo—. No puedo estar enamorándome de él, ¿o sí?

Esa era su nueva interrogante, una interesante y que no podría ser demasiado descabellada, porque notando como se siente y comporta estando con Yesung podría llegar a una afirmación. Puede que sí lo esté, todavía no puede o no encuentra la necesidad o intención de aceptarlo, porque aún no sabe o está seguro de estar sintiendo algo fuerte por el mayor. Sólo sabe que de momento le gusta mucho tanto su forma de ser como también su apariencia; definitivamente Kyuhyun sabe de esto último, sobre todo, que su atracción física hacia Yesung está creciendo cada vez más, queriendo tener más contacto con él y buscando más...intimidad. No se alarma por ello, porque como supo desde un inicio que atracción fue lo que sintió por él y que éste simplemente ha estado aumentando.

—¿Hasta dónde llegará esto?

Si tan sólo supiera, podría encontrar tranquilidad; no era posible saberlo a menos que siguiera adelante y Kyuhyun pretendía hacerlo.




* * *



A comparación de hace horas cuando las nubes cubrían el cielo dando la atmosfera nublada, ahora el sol era capaz de asomarse entre ellas, calentando y acompañando el frío viento. Varios jóvenes traían sus vasos, tazas o latas de café, chocolate, té o cualquier bebida caliente para menguar el clima, se sentía bien estar al aire libre observando varias de las exposiciones que los estudiantes de arte estaban presentando. Habían decidido hacerlo en un lugar cerrado debido a las lluvias imprevistas que han estado cayendo, pero, al ver que por ese día el agua estaría ausente, se optó por tener las esculturas, cuadros y fotografías por todo el pasillo principal de las instalaciones de Arte, donde todos se arremolinaban para observar, fotografiar, comentar o criticar.

Yesung, tras haberse tomado el tiempo de mirar, tomó cómodamente posición en una de las mesas de la pequeña cafetería, quedando frente al pasillo para poder ver con atención a todos los que pasaban por allí. Especialmente, se entretuvo viendo las expresiones de las personas cuando veían alguna obra o bien cuando platicaban y bromeaban con los amigos o compañeros con quienes estaban, fotografiando a aquellos que creía que valía la pena capturar. Sólo poco después el pelinegro se puso a trabajar en su laptop sabiendo que tenía mucho por hacer, al igual, esperó a que uno de sus profesores llegara. Habían quedado de hablar sobre cierto asunto, del cual estaba seguro de qué trataba y esperaba con ansías hablarlo para saber si todo se hallaba en orden.

El joven fotógrafo no esperó demasiado, siendo interrumpido por su profesor de foto, emprendiendo ambos el tema que tanto querían tocar. Tras largos cuarenta minutos, el académico se adentró al asunto de la exposición final, esa en la cual Yesung quería estar.

—Entonces... ¿Participarás en todas las temáticas? —Preguntó con curiosidad, viendo como varios de sus estudiantes observaban las obras, Yesung a su lado asintió con la cabeza—. Sabes que no es necesario, con una basta... No debes preocuparte, conmigo ya pasaste este y el siguiente año —terminó diciendo con voz tenue y una semi sonrisa que no era vista por nadie a causa de la taza de café que la cubría.

Yesung alzó un poco las comisuras de sus labios mostrando una imperceptible sonrisa, y siendo el único en ver el gesto de su profesor.

—Yo quiero —le dijo amablemente—, ya se lo había dicho.

El hombre suspiró, bajando y dejando la taza sobre la mesa, ahora su sonrisa se ensanchó más.

—Sí... —Fue lo que expresó tras unos minutos de pensar—. Hablaré con los demás profesores y asesores para que peguen un ojo en ti y observen tu trabajo y así te den créditos por ello.

—No es nece-

—Esto es primordial para cuando termines tu carrera, Jongwoon, sobre todo, para la entrega de tu diploma. Todo sirve y cuenta. —El pelinegro no pudo más que asentir con la cabeza aceptando las palabras que ahora parecían una orden. Su profesor era muy sensible y siempre le gustaba que acataran su palabra como ley, además, no era mala idea lo que el hombre estaba diciendo—. Otra cosa. Quedas exento de los cinco últimos proyectos, enfócate en tu presentación.

Unas últimas palabras, acuerdos, y el profesor de fotografía se levantó de la mesa para ir en busca de otro de sus estudiantes, dejando a Yesung solo, quien volvía a ver con detenimiento las fotos que había tomado y que han sido chequeadas por su profesor. Suspiró, aún le faltaba hacer otras tres o cuatro sesiones para terminar y abarcar los ochos temas fotográficos en los que ha decidido participar. Necesitaba organizarse y sin duda su profesor había sido de gran ayuda ahora que le quitó trabajos por hacer. Tenía cosas menos en las que preocuparse.

—¡Hyung!

El aludido pegó un brinco al sentir como unos brazos ajenos lo apresaban del cuello en un fuerte abrazo, era extremadamente raro que alguien se le acercara de esta forma, sólo unas cuantas personas lo hacían. Quien en estos momentos estaba abrazando a Yesung era indudablemente sorprendente, porque era la primera vez que lo hacía.

—¿Sungmin? —Preguntó pasmado y con los ojos casi saliéndosele.

—¡Hyung! —Volvió a gritar el menor sin importarle que lo haya hecho en el oído del otro, varias de las personas voltearon a verlos, mostrándose igual de sorprendidos y cuchicheando entre ellos al ver como el de cabellos negros y el de cabellos rosa se veían tan cercanos—. Un favor~ —Pidió Sungmin con una radiante sonrisa y apretando más el agarre.

Yesung parpadeó varias veces al escuchar el claro tono empalagoso, y hasta lindo, de Sungmin, frunció el ceño, comenzando a sentirse molesto y queriendo alejarse apartó de forma firme los brazos ajenos. Igual, distinguió un ligero olor a vino.

—No debes tomar mucho vino —reclamó sin emoción alguna, viendo las mejillas sonrosadas de Sungmin, así como la sonrisa y el puchero que ahora hacía. El pelinegro suspiró—. ¿Qué favor?

Sungmin sonrió, sabe que puede confiar en Yesung y que éste probablemente acepte, por tanto, abrió la boca para proponer la idea que tenía y que se pondría muy feliz si es que el otro aceptaba. El pelirosa no pudo pronunciar palabra ya que algo captó su atención dejándolo confundido y con una mirada que dejaba claro que preguntaba: ¿Quién eres? Yesung, al verlo, giró en su asiento para regresar su mirada al frente y ver qué es lo que interrumpió al menor, únicamente fue capaz de ver como alguien más se hallaba sentando en su mesa, con brazos cruzados y ceño fruncido.

Era el joven estudiante de arquitectura, Kyuhyun.

—Disculpa… —Llamó Sungmin estando contrariado—. ¿Se te ofrece algo?

Kyuhyun sonrió de lado.

—De ti nada —mencionó con irritación contenida, apenas dedicándole una mirada y regresando de inmediato su atención al pelinegro, quien lo observaba con sorpresa. El castaño intentó no reír al ver el semblante del mayor—. Ye hyung —llamó tranquilo—, ¿podemos hablar?

—¿Lo conoces? —Sungmin preguntó a Yesung con recelo, esperando respuesta y sintiendo como el ambiente entre esos dos se volvía pesado. Entre un pequeño orificio de su mente se le vino una imagen, un recuerdo—. ¡Cierto! Eres el amigo del chico Hae, del hermano de Leeteuk.

Ambos, Yesung y Kyuhyun, ignoraron a Sungmin, quien veía a uno y luego al otro, no sabía que estaba ocurriendo pero podría deducir sin analizar el hecho de que esos dos estaban diciéndose algunas cosas con la mirada. Era mejor irse, se dijo, ya después hablaría con el mayor, porque de momento parece que no era posible hacerlo. O eso creía.

—¿Qué favor querías, Sungmin?

El aludido no sabía si debía contestar o no. Ese intruso castaño parecía que tenía ganas de golpearlo y matarlo ahí mismo si es que no se iba en ese instante y Sungmin lo haría si no fuera porque ahora la penetrante y fría mirada de Yesung lo había tomado como objetivo, observándolo atentamente y exigiendo una respuesta. Sungmin suspiró al darse cuenta que sin querer se ha entrometido en alguna clase de pleito.

—Era sobre la sesión del desnudo… Que sí puedo dentro de dos semanas y que…que… Bueno… —ya ni las mejillas las traía rojas, ni tampoco la sonrisa o el carácter encantador, Sungmin únicamente quería largarse de ahí al sentir que no sólo Yesung estaba presionándolo con los ojos, si no también aquel otro joven—. Luego hablamos —dijo a rendición, no esperando nada y yéndose de una vez.

Las dos personas que quedaron en la mesa lo observaron irse, perdiéndolo de vista entre los demás, igual pudieron notar que varios los estaban observando. Se podía deducir que todos se hallaban preguntando quién era Kyuhyun y qué es lo que estaba haciendo ahí y con Yesung. Como sea, se ignoró eso. El castaño rápido regresó su atención al pelinegro, quien seguía con la cabeza ladeada y los ojos fijos en algún punto a lo lejos; el menor chasqueó la lengua al no estar en primer plano en la mirada de Yesung.

—Hyung —habló fuerte entre el bullicio que iba creciendo cada vez más—. Hyung… —lo malo, Yesung no le hacía caso, parecía estar más interesado en observar a las personas o en esas cosas que se hallaban colgadas de las paredes. El castaño ni quiso fijarse que tanto revuelo o exhibición había—. ¿Por qué me ignoras? Pensé que ya habíamos pasado y superado esa etapa. —Sólo así el pelinegro fue capaz de ver a los ojos a Kyuhyun, quedando mosqueado por lo recién escuchado, sintiéndose un tanto ofendido y mostrándolo de forma inconsciente en un ligero puchero: frunciendo y alzando los labios. Kyuhyun sonrió al ver eso—. Sabes que no me gusta que me ignores —siguió diciendo y no dejando que la diversión o sonrisa se mostrara al completo.

Yesung suspiró. Sí, lo sabía, pero…

—Tú lo pediste… Me dijiste que lo hiciera.

Ahora fue el turno de Kyuhyun en suspirar.

—Lo sé… Perdón. Discúlpame. Estaba enojado y… Me pongo así cuando me hallo en ese estado…

—Entonces… Debes controlarte para no andar provocando a las personas.

Sin más, en un dos por tres, Yesung tomó todas sus cosas, sólo cerrando su laptop y cargándola entre sus brazos al igual que la mochila y sin miramientos irse de ahí, dejando a Kyuhyun con la boca abierta y sin tiempo de replicar.

—¿Provocando? —Preguntó ido y viendo el espacio vacío en donde había estado Yesung—. Sí…más que enojado, se puso triste —murmuró—. ¿O decepcionado?

Las palabras de Yesung eran un claro reproche, un reclamo del por qué Kyuhyun lo había tratado así, del por qué le había dicho eso y del por qué lo hizo sentir así de triste y culpable cuando pensó que el castaño no deseaba verlo.

Kyuhyun volvió a suspirar. Yesung y su actitud… Por ahora no puede lidiar con ello, porque debía regresar a sus clases; su tiempo libre había terminado y por desgracia no había podido quedar en buenos términos con el otro.